domingo, 7 de agosto de 2005

El Quijote

Aprovechando que en este 2005 se cumplía el IV centenario de la publicación (de la primera parte) de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha" decidí a ser uno de tantos que han aprovechado tan significativa fecha para hacer lo que en realidad pocos hacen, leerlo.

Y es que hay muy poca gente que pase de los 2 primeros párrafos del primer capítulo y algunos no llegan a algo más que "En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme..."

Mi opinión sobre el libro, pues que en realidad... y muchos no lo sabrán a pesar de tenerlo en casa, se trata de dos libros bien distintos. No es nada que hubiera descubierto al leerlo, sabía que se trataban de dos partes, pero ambas se parecen tanto como la noche al día.

Una primera parte, lenta, tremendamente lenta para los parámetros actuales, muy reflexiva, muy crítica con la sociedad... muy como el propio Cervantes indicaba, una crítica de la sociedad de la época y a su vez de la fantasía que envolvía a los libros de caballería. Mucho más rica en sucesos, quizá unos sucesos que no generan una excesiva emoción al lector actual (la televisión tendrá la culpa, nos tiene acostumbrados a darnos emociones a granel) pero compensa con la variedad, incluidos varios relatos cortos a modo de entremeses, algunos interesantes otros no tanto.

La segunda parte nace sobre los cimientos de un error, hacer una réplica al Quijote de Avellaneda para demostrar su ingenio y creatividad estaba por encima de la de Avellaneda.

Y es que al hacer la segunda parte de su puño y letra consagró al apócrifo de Avellaneda, haciendo mención en muchos puntos de la segunda parte a tal versión, a anécdotas del otro libro y un hecho claro, los personajes principales, Quijote y Sancho, se encuentran sobredesarrollados, se hace una descipción continua de los rasgos característicos de los personajes con un solo fin, distanciarlos lo más posible de la descripción que de ellos se hace en el Quijote de Avellaneda.

Esta segunda parte es más agil en su hilo argumental, con muchos más momentos de "acción" ya que para eso aparecen los personajes de los duques, broma tras broma hacen este Quijote mucho más divertido que el primero, menos crítico con aquello de lo que en la primera parte se hacía lema... y si no es porque en el último capítulo recuerda cual era el fin último del libro según el autor probablemente a más de uno se le hubiera olvidado.

Es una pena que se le quede a uno el sabor agridulce de ver como el Quijote de Cervantes se rinde al Quijote de Avellaneda reconociendo, en algunos momentos implicitamente y en otros explicitamente en un solo capítulo un hecho, el resentimiento de Cervantes por ese libro apócrifo, que hace matar al personaje principal para que nunca más nadie pueda narrar sus salidas y aventuras.

Un Quijote totalmente dedicado a ensalzar la figura de su autor Cervantes=Cide Hamete Benengeli nombre con el que comienza la segunda parte, y nombre también que despues de los personajes principales es quizá el más nombrado en la segunda parte de este libro.

Llegado el punto de las conclusiones, leer este libro para mí ha significado poner las cosas en su sitio, es un libro que me ha hecho comprender la sociedad de una época por encima de lo que los libros de historia del colegio nos han hecho creer. Es el libro que marca una frontera entre el "mundo antiguo" y el "mundo moderno", los problemas de la sociedad de tiempos del quijote, con todas sus diferencias, no se alejan mucho de los problemas de la sociedad española actual. Pero por encima de todo, es un gran libro, identificador de la realidad de España, pero no ese libro que parece estar escrito por la mano de Dios según muchos que seguro no se lo han leido, sino un libro que trata de lo cotidiano de la sociedad con la mayor naturalidad.